El Centro de promoción humana integral “Nuestra Señora de Lourdes” recibe la visita del Obispo el 11 de febrero.

febrero 12, 2012

11 de febrero

El “Centro de Nuestra Señora de Lourdes”, en Maquinista Savio celebra con centenares de fieles y la presencia del Obispo
Centenares de fieles se congregaron en el barrio “Santa Brígida” de Maquinista Savio, dándose cita, como todos los años, el 11 de febrero por la tarde, en torno al centro “Nuestra Señora de Lourdes” de catequesis y caridad social. Al mismo tiempo que en emblemático aniversario del Seminario catequístico “María Inmaculada”, el centro “Nuestra Señora de Lourdes” ubicado en el barrio “Santa Brígida” de Maquinista Savio (en jurisdicción de Pilar, en el límite con Escobar, en una zona de pobreza estructural) celebró a su patrona, la Santísima Virgen, en dicha advocación, y lo ha hecho con la procesión, misa y ágape fraterno, con una gran participación popular. Dicho centro de promoción humana integral, constituido en asociación civil y cuyos fieles forman a la vez una asociación privada de fieles (la cual, como grupo de fieles aunados, cumplió 10 años, y que fuera “reconocida” canónicamente por Mons. Sarlinga en 2007) realiza una importante labor entre las familias del populoso barrio, con la dirección de la virgen consagrada Laurentina Bussano, ayudada por laicos y laicas de la región, que adhieren a esa obra de catequesis y de caridad social, entre los cuales el comedor para niños pobres y la asistencia de apoyo escolar para los mismos. También existe allí un “centro católico de piedad ecuménica” de oración por la unidad de la Iglesia, valiéndose de la intercesión de Santa Brígida, cuyo monolito marca el comienzo del barrio, al ingreso de la ruta que atraviesa Maquista Savio.

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Como lo ha hecho todos los años desde su presencia en diócesis, Mons. Sarlinga acudió nuevamente el 11 de febrero por la tarde, participó de toda la procesión y celebró la Santa Misa. Lo acompañaron Mons. Edgardo Galuppo, vicario general, el P. Nestor Villa, el P. Agustín Arévalo, el P. José de Estrada y los diáconos Carlos Bertone, Carlos Heredia y Oscar Cabrera. La asociación Scout católica estuvo presente en la organización de todo el evento.
La procesión siguió las principales calles del barrio, la mayoría sin asfalto, en medio de una realidad de pobreza a la que los vecinos tratan de paliar con esfuerzo y solidaridad. El Obispo, los sacerdotes y los diáconos iban detrás de la cruz procesional y el carrito que portaba la imagen de la Virgen en su advocación de Nuestra Señora de Lourdes, seguidos por centenares de fieles. La misa tuvo lugar a las 18.30 en el “campito” aledaño al centro catequético y promocional.   Al término de la celebración se tuvo con las familias (de entre las cuales numerosos son los niños) en un ágape fraterno.
En una próxima entrega ofreceremos el texto completo de la homilía de nuestro Obispo.

Presentación del Señor y Candelaria en Zárate-Campana

febrero 4, 2012

La “nueva familia” de Jesús no quiere “muros de enemistad” sino “el luminoso reencuentro” entre los hermanos.

CELEBRACIÓN DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR EN LA IGLESIA CO-CATEDRAL DE BELÉN DE ESCOBAR

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Ésta fue una de las líneas de fuerza de la homilía de Mons. Oscar Sarlinga, Obispo de Zárate-Campana, en la misa de la Presentación del Señor, en la iglesia co-catedral de la Natividad, en Belén de Escobar, el 2 de febrero a las 20. En medio de una lluvia torrencial que arreció sobre la zona Norte, y en especial de Norte a Sur, desde Zárate, Campana hacia Escobar, numerosos fieles católicos se hicieron presentes para participar de la eucaristía, que comenzó con la bendición de los cirios en la capilla de la Virgen, imagen de la Candelaria, al ingreso del templo. Concelebraron el cura párroco, Pbro. Daniel Bevilacqua, el Pbro. Alfredo Antonelli y el Pbro. Mauricio Aracena. Uno de los diáconos permanentes de ordenación más reciente, Giner Santacreu, junto a numerosos acólitos, asistieron a la ceremonia, y asimismo religiosas (entre las cuales las Hnas. de Mater Dei, de Ing. Maschwitz) y vírgenes consagradas, que celebraron la jornada de la vida consagrada en ese día, como fue instituido por el Beato Juan Pablo II desde 1997.  El coro, muy bien provisto, estaba formado por una treintena de jóvenes de grupo de oración y misionero, quienes concurrieron a honrar la Presentación de Jesús al templo y a venerar a María.

En la homilía Mons. Sarlinga pidió que hiciéramos nuestras, en nuestro interior, las luminarias en el Templo de Jerusalén, e invitó a a abrir el corazón para recibir las gracias del Señor, en la celebración del luminoso testimonio y de la profecía que es la Candelaria, fiesta de Cristo, “Luz de Luz”, y de María, Madre de la “nueva familia” que es la Iglesia, conforme a las palabras del Divino Maestro: “Éstos son mi hermano, hermana, y madre” (Cf. Mc 3,35). Señaló luego que en el misterio de la unidad, la “nueva familia” de Jesús no quiere “muros de enemistad” ( citó allí a San Pablo en  Ef 2, 14)  y agregó que el Señor quiere “el luminoso reencuentro”, con el don del perdón y la reconciliación, entre los hermanos. Es la razón del antiquísimo nombre de esta festividad, celebrada por la Iglesia desde sus primeros tiempos : “Ypapantè”, sencillamente “encuentro”, que significa en lengua griega).

A continuación, basándose en Cristo, “Luz de Luz” y el mismo Jesús como “Niño-Encuentro”, en esa “Fiesta de las luces”, como la llamó (citando a Lc 2,30-32) dijo que ello fue “causa de caída y de elevación para muchos”,  pues ese “encuentro” hizo que a María una espada le atravesara el corazón, y que se manifesatan a lo largo de la historia  “claramente los pensamientos íntimos de muchos” (Cf Lc 2, 22-40..)

A continuación se refirió a la vida consagrada, “centinela que vislumbra la vida nueva”, como la llamó Benedicto XVI y mencionó que desde el año 1997 el Bienaventurado Papa Juan Pablo II dispuso que el 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor en el templo, fuera dedicado en la Iglesia a dar gracias por el don de la vida consagrada. Agregó que el ser “centinela” tiene que ver con el profetismo y el anuncio, propio de todo cristiano, pero que en el consagrado y la consagrada han de brillar de modo especial por la profesión de los consejos evangélicos.

Prosiguió el Obispo trayendo a colación que la escena de la Presentación del Señor en el Templo de Jerusalén manifiesta, tal como la epifanía, la ampliación de las consecuencias que para la salvación significan la Navidad y el “reencuentro y reconciliación” de los seres humanos con Dios, y entre sí, en la amistad cristiana, que incluye y genera la amistad social. Es, en cierto sentido, -señaló-  lo que afirma el apóstol Pablo en un bellísimo texto de la carta a los Efesios, donde dice que Cristo abatió el muro de separación, esto es, la enemistad (Cf Ef 2, 14) y exhortó al respecto a mirar  en nuestras comunidades y ver qué bien vendría al corazón el clamar lo siguiente: basta de compartimentos tabicados, estancos entre los cristianos, basta de enemistad, ya no más “espíritu clánico”, basta de frustraciones profundas, de rencillas y odios interminables, de envidia y de venganzas, éstas últimas a veces so pretexto de restablecer justicia; basta de las consecuencias divisorias generadas por el pecado. La justicia es necesaria, dijo, no la venganza; la justicia es sublime, y la misericordia del Señor es grande.

Señaló luego que ayudará a abatir estos remanentes “muros” una “Candelaria vivida”, con su luz ponderosa y humilde, dijo, a la par que afirmó que dicha Candelaria constituirá una ocasión preciosa para redespertar en nosotros la voluntad del bien, y de crecer como una familia humana, y una familia ecclesial, edificada sobre la paz, una comunidad que no camine en la obscuridad (sea ésta de índole espiritual, psicológica, moral o social) sino que camine en la luz de la vida y de la alegría espiritual pues todos los cristianos necesitamos renovar el reemprender nuestra “Via lucis”, nuestro testimonial “Camino de luz pascual” y esto en las circunstancias de nuestra vida diaria y concreta.

Concluyó exhortando a promover siempre más la festividad de la Presentación del Señor en el Pueblo de Dios, y el sentido simbólico de la “Candelaria”, tanto en la liturgia como en la pastoral, y citó, para animar a los pastores a hacerlo, un párrafo de la exhortación “Marialis cultus” del Papa Pablo VI, dada, precisamente, el 2 de febrero, en esta festividad, en el año 1974, a saber: “También la fiesta del 2 de febrero, a la que se ha restituido la denominación de la Presentación del Señor, debe ser considerada para poder asimilar plenamente su amplísimo contenido, como memoria conjunta del Hijo y de la Madre (…) celebración de un misterio realizado por Cristo, al cual
la Virgen estuvo íntimamente unida como Madre del Siervo doliente de Yahvé (…) como modelo del nuevo Pueblo de Dios, constantemente probado en la fe y en la esperanza del sufrimiento y por la persecución (cf. Lc 2, 21-35)”.
En la iglesia catedral de Santa Florentina la misa de la Candelaria fue celebrada a las 20 y presidida por Mons. Edgardo Galuppo, vicario general.

Homilía de Mons. Oscar Sarlinga en la iglesia co-catedral de la Natividad del Señor, en Belén de Escobar

2 de febrero de 2012

Queridos hermanos y hermanas:
En esta festividad de las luminarias en el Templo por la Presentación del Señor, los invito a abrir el corazón para recibamos las gracias del Señor, en esta celebración del luminoso testimonio y de la profecía, en la fiesta de Cristo, “Luz de Luz”, y de María, Madre de la “nueva familia” que es la Iglesia.
Valgan hoy para nosotros de modo particular las palabras del Divino Maestro: “Éstos son mi hermano, hermana, y madre” (Cf. Mc 3,35), es decir, aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la practican, esto, es, su Madre es por excelencia, la Mujer de la escucha de la Palabra, la Madre de Dios, la Virgen, y sus hermanos todos y todas quienes abren el corazón a la Palabra y a la misericordia divinas. Por eso esta festividad de las luminarias es invitación a la humildad y a la renuncia, a ejemplo de Aquél que, siendo “Luz de Luz”, se despojó para salvarnos; es invitación a ser en verdad miembros, y sentirnos parte de la “nueva familia” de Jesucristo, con actitud de testimonio y profecía.
Sea ésta también ocasión para que penetremos en el misterio de la unidad en Cristo: la “nueva familia” de Jesús no quiere “muros de enemistad” (Cf Ef 2, 14) sino “el luminoso reencuentro”, con el don del perdón y la reconciliación, entre los hermanos. Es la razón del antiquísimo nombre de esta festividad, celebrada por la Iglesia desde sus primeros tiempos : “Ypapantè”, sencillamente “encuentro”, que significa en lengua griega).

I. Cristo, “Luz de Luz” y “Niño-Encuentro”
La presentación al Templo de Jesús (Cf Lc 2,22-39), todavía llamada en numerosos pueblos la “Candelaria”, puesto que este día se bendicen las “candelas” o “velas”, símbolo de Cristo “Luz de Luz”, posee un significado muy profundo. Se trata de recibir renovadamente la “luz para iluminar a las naciones”, esto es, al mismo Jesús, “Luz”. Así llamó al Niño el anciano Simeón, él mismo, viendo a Jesucristo, como transportado a la visión de una nueva luminaria del Templo, a una “Fiesta de las luces” (Cf Lc 2,30-32) por antonomasia.
Ese “Niño-Encuentro” fue “causa de caída y de elevación para muchos”, ese “encuentro” hizo que a María una espada le atravesara el corazón, ese “encuentro” Dios nos lo dio para que se manifiesten “claramente los pensamientos íntimos de muchos” (Cf Lc 2, 22-40) y para obrar la salvación.
“Encuentro” que se nos dio, por fin, para que pudiéramos experimentar en plenitud la misión maternal de la Virgen, Aquélla a quien el Pueblo de Dios puede dirigirse con filial confianza, “Aquella que está siempre dispuesta a acogerlo con afecto de madre y con eficaz ayuda de auxiliadora” . Este “encuentro” entre Dios y el ser humano es el gran don o regalo que hizo el Padre Dios a la Iglesia y al mundo con la Encarnación del Verbo, surgiente de vieda nueva, de modo que, como decía el Beato Juan Pablo II cuando nos encontrábamos en la preparación del Tercer Milenio: “Él, encarnándose en el seno de María hace veinte siglos, continúa ofreciéndose a la humanidad como manantial de vida divina” .

II. La vida consagrada, centinela que vislumbra la vida nueva
Desde el año 1997 el Bienaventurado Papa Juan Pablo II dispuso que el 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor en el templo, fuera dedicado en la Iglesia a dar gracias por el don de la vida consagrada. Todas las personas dedicadas a la vida consagrada, nos refirió Benedicto XVI, son “en el interior del pueblo de Dios, como centinelas que vislumbran y anuncian la vida nueva ya presente en la historia” .
El ser “centinela” tiene que ver con el profetismo y el anuncio, propio de todo cristiano, pero que en el consagrado y la consagrada han de brillar de modo especial por la profesión de los consejos evangélicos. En este día, los religiosos y religiosas de vida contemplativa se unen espiritualmente en sus Monasterios, los religiosos y religiosas de vida activa, con todos los creyentes en Cristo. Gracias a las religiosas que han venido; gracias al Monasterio de la Visitación, en Pilar, que se une a nuestra celebración; gracias a las vírgenes consagradas presentes hoy aquí en esta iglesia co-catedral; gracias a todos, a cada uno según su vocación y elección. Renovemos hoy nuestro compromiso de cumplir, todos nosotros, lo que en su momento el Papa Juan Pablo II encargó a religiosos y religiosas en el Jubileo del Año 2000, esto es, el asumir la “gran historia para construir” en el siglo XXI, misión que ya antes había encomendado a los consagrados y consagradas en la exhortación apostólica “ Vita Consecrata” . Seamos todos, “centinelas de la aurora”.

III. Luz poderosa y humilde que abate todo muro de separación y enemistad
La escena de la Presentación del Señor en el Templo de Jerusalén manifiesta, tal como la epifanía, la ampliación de las consecuencias que para la salvación significan la Navidad y el “reencuentro y reconciliación” de los seres humanos con Dios, y entre sí, en la amistad cristiana, que incluye y genera la amistad social.
Es, en cierto sentido, lo que afirma el apóstol Pablo en un bellísimo texto de la carta a los Efesios: “Cristo es nuestra paz, Él que ha hecho de los judíos y de los paganos una sola cosa, abatiendo el muro de separación que los dividía, esto es, la enemistad (Cf Ef 2, 14). Si miramos nuestras comunidades, y no menos en la Iglesia en tanto comunidad visible, nos vendría al corazón el clamar: basta de compartimentos tabicados, estancos entre los cristianos, basta de enemistad, ya no más “espíritu clánico”, basta de frustraciones profundas, de rencillas y odios interminables, de envidia y de venganzas, éstas últimas a veces so pretexto de restablecer justicia; basta de las consecuencias divisorias generadas por el pecado. La justicia es necesaria, no la venganza; la justicia es sublime, y la misericordia del Señor es grande.
Ayudará a abatir estos remanentes “muros” una “Candelaria vivida”, con su luz ponderosa y humilde. Más aún, constituirá una vez más una ocasión preciosa para redespertar en nosotros la voluntad del bien, y de crecer como una familia humana, y una familia ecclesial, edificada sobre la paz, una comunidad que no camine en la obscuridad (sea ésta de índole espiritual, psicológica, moral o social) sino que camine en la luz de la vida y de la alegría espiritual.
Jesús, que es Luz, nació en la obscuridad de la noche, y pese a ello iluminó al mundo, como dijo recientemente Benedicto XVI: “Él viene en la obscuridad de la noche y sin embargo su presencia es inmediatamente fuente de luz y de alegría (Cf Lc 2,9-10). En verdad, ¡el mundo es obscuro, allí donde no está iluminado por la luz divina!. En verdad, el mundo es obscuro, allí donde el hombre no reconoce más su propio vínculo con el Creador, y, de tal modo, pone en riesgo también su relación con las otras creaturas y con la creación misma” . Todos los cristianos necesitamos renovar el reemprender nuestra “Via lucis”, nuestro  testimonial “Camino de luz pascual” , y esto en las circunstancias de nuestra vida diaria y concreta.

Conclusión
Por último, siendo esta celebración es profundamente cristológica y a la vez mariana, pienso que debiéramos promoverla mucho más en su alcance litúrico-pastoral. Releamos los últimos capítulos de la constitución Lumen gentium del Concilio Vaticano II (por favor, hágamoslo, son más que iluminadores).
Para animarlos a hacerlo, y a riesgo de abundar un poco en la homilía, creo que es oportuno citar a este respecto unas palabras del Siervo de Dios el Papa Paulo VI, en la exhortación “Marialis cultus”: “(…) con relación a María, como fiesta de la nueva Eva, virgen fiel y obediente, que con su “fiat” generoso (cf. Lc 1, 38) se convirtió, por obra del Espíritu, en Madre de Dios y también en verdadera Madre de los vivientes, y se convirtió también (…) en verdadera Arca de la Alianza y verdadero Templo de Dios (…). También la fiesta del 2 de febrero, a la que se ha restituido la denominación de la Presentación del Señor, debe ser considerada para poder asimilar plenamente su amplísimo contenido, como memoria conjunta del Hijo y de la Madre (…) celebración de un misterio realizado por Cristo, al cual la Virgen estuvo íntimamente unida como Madre del Siervo doliente de Yahvé (…) como modelo del nuevo Pueblo de Dios, constantemente probado en la fe y en la esperanza del sufrimiento y por la persecución (cf. Lc 2, 21-35)” .
Que el Señor Jesús nos dé participar de esta celebración con el Poder de su Amor, que Él ponga nuestros corazones, nuestras familias, nuestras buenas intenciones y proyectos, al amparo de toda oscuridad y de toda tiniebla, con la ayuda de su Madre, y Madre nuestra.

+Oscar Sarlinga, Obispo de Zárate-Campana 
Belén de Escobar, 2 de febrero de 2012

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Notas.

01 Cf. CONC. ECUM. VAT. II, Const. Dogm. Sobre la Iglesia, Lumen Gentium, nn. 60-63; AAS 57 (1965), pp. 62-64.
02 JUAN PABLO II, Carta apostólica “Tertio Millenio adveniente” al episcopado, al clero y a los fieles como preparación del Jubileo del año 2000, Ciudad del Vaticano, 10 de noviembre del año 1994, n. 55.
03 BENEDICTO XVI, Homilía de la Misa con motivo de la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo, día en que la Iglesia Católica celebra la Jornada de la vida consagrada, en San Pedro, el 2 de febrero de 2006.
04 Cf JUAN PABLO II, Exh. Apost. Postsinodal “Vita consecrata” del Santo Padre Juan Pablo II, el episcopado y al clero, a las órdenes y congregaciones religiosas, a las sociedades de vida apostólica, a los institutos seculares y a todos los fieles, sobre la vida consagrada y su misión en la Iglesia y en el mundo; dado en Roma junto a San Pedro, el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, del año 1996; n. 110.
05 BENEDICTO XVI, Discurso al Cuerpo diplomático, lunes 9 de enero de 2012 (Discurso, pronunciado en francés, al Cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede)
06 Cf JUAN PABLO II, Exh. Apost. Postsinodal “Vita consecrata”, op. cit., n. 40.
07 PAULO VI, Exh. Apost. “Marialis cultus”, para la recta ordenación y desarrollo del culto a la Santísima Virgen María, dado en Roma, junto a San Pedro, el día 2 de febrero, Fiesta de la Presentación del Señor, del año 1974; N. 7.

Vivir en comunión en la Iglesia de Jesucristo y rasgos marcantes de la Pastoral en 2012

febrero 1, 2012

En la diócesis de Zárate-Campana, nuestro Plan ha querido poner de manifiesto cuánto necesitamos, como Iglesia particular, en unión con la Iglesia Universal, el vivir la «comunión» con ese “signo visible del encuentro con Dios” que es la Iglesia de Jesucristo. La comunión se expresa en el Amor divino por nosotros, y en nuestra unión con él, y en especial mediante la participación en los signos de Cristo, viviente y operante en la Iglesia, que son los sacramentos, y esto de tal modo hasta conseguir en su celebración una verdadera plenitud, dando a la evangelización toda su integridad culminante en la Eucaristía, en el culto y en la vida cristiana, en la gran vocación cristiana a la santidad y en las vocaciones específicas. Entre ellas, las vocaciones sacerdotales encontraron su lugar en el corazón de la naciente (1976) diócesis de Zárate-Campana, por solicitud de su primer Obispo, Mons. Alfredo Esposito Castro. Diversas vicisitudes hicieron que dicha experiencia tuviera un paréntesis entre 2001 y 2009.

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Luego de la etapa formativa en Gualeguaychú (a cuyo Seminario también expresamos nuestro reconocimiento) de los seminaristas que allí fueron enviados por el segundo Obispo diocesano en 2001, a inicios del año 2009 Dios nos dio la gracia de re-abrir nuestro Seminario diocesano “San Pedro y San Pablo”, debido al aumento de las vocaciones sacerdotales y también por continuar con lo que en tiempos de Mons. Alfredo Esposito (fundador del Seminario como casa de formación sacerdotal) era el lugar de estudios: el Seminario ubicado en Campana estaba destinado a la formación sacerdotal, los seminaristas viajaban diariamente a Buenos Aires, a la Facultad de Teología sita en Villa Devoto.
Una vez reabierto el Seminario diocesano, como dijimos, en 2009, las circunstancias de tránsito y urbanización imposibilitaron que se pensara en viajar diariamente (y con horarios distintos). Por eso es la ocasión de agradecer al Card. Jorge Mario Bergoglio, quien, en conversación al respecto con nuestro Obispo Oscar sugirió que los seminaristas de Zárate-Campana pudieran habitar el ala del edificio que por entonces dejaban los seminaristas de la diócesis de San Nicolás, en el edificio “Cardenal Copello”, en Parque Chas, y así lo permitió. Allí funcionó hasta ahora nuestro Seminario, el cual, debido a la hasta ahora creciente respuesta vocacional, ya no es posible mantener en esa “ala” del edificio, y es por ello que desde meses atrás se ha emprendido la restauración del antiguo edificio del Seminario fundado por Mons. Esposito, ya no sólo con la formación sacerdotal, sino también con el área académica, con toda la “ratio studiorum” de la Iglesia, validada simultáneamente  a través de profesorados temáticos filosófico-teológicos. Parta el agradecimiento desde nuestro corazón a todos aquéllos que han puesto de su amor y sacrificio para esta gesta.
El 9 de mayo de 2009, como todos recordamos, hemos consagrado la diócesis al Sagrado Corazón de Jesús: acontecimiento marcante, pues significó para nosotros el re-inicio de los gestos de misión, la actitud de misionariedad y la dimensión misionera de la pastoral, desde la perspectiva de la “Misión continental”. Ya desde 2006 asumimos la misión y la comunión como los ejes fundamentales de nuestra pastoral. De todo ello, como lo dice nuestro Plan Pastoral, la Eucaristía es la plenitud. El mismo Señor dijo: “Yo soy el pan de la Vida” (Jn 6, 35). Y Eucaristía dice relación estrecha con caridad, vida cristiana efectivamente vivida, en lo personal y como Iglesia. Nuestro Papa Benedicto XVI, en «Sacramentum caritatis», hizo esa relación fundamental: “Deseo relacionar la presente exhortación con mi primera carta encíclica Deus caritas est”. Por esto, la «Sacramentum caritatis», iluminadora para nosotros y nuestro Plan pastoral, posee una huella unificadora de la visión de Benedicto XVI, una visión en la cual “la celebración eucarística aparece aquí con toda su fuerza como fuente y culmen de la existencia eclesial”.
Todo esto, por lo cual tenemos que dar gracias, es obra del Espíritu en todos nosotros, Espíritu de Unidad, que nos hace ver el Rostro de Cristo en la Iglesia y en cada uno de nuestros hermanos. “Comunión” implica cual lógica consecuencia la necesidad de deponer toda división y alejamiento de los unos con los otros. Es por ello que, como Iglesia particular de Zárate-Campana, partimos de la contemplación del Rostro de Jesús. Como nos lo expresara el Beato Papa Juan Pablo II, como legado para el Tercer Milenio: en “Novo Millenio ineunte”: “(…) la santidad es la perspectiva en la que debe situarse todo camino pastoral (…) la santidad de nuestras comunidades… es lo que ha de sostener, recrear y potenciar las actividades propias de la pastoral ordinaria”.
Es en el seno de la comunidad eclesial (y en la Iglesia particular se dan todas las notas de la Iglesia universal), donde el ser humano recorre su camino de conversión, de liberación del pecado y de crecimiento en la fe, hasta el encuentro con Jesucristo. El fortalecer en las parroquias y en las familias, en las asociaciones de fieles y movimientos laicales, la formación de los bautizados como discípulos misioneros de Jesucristo será fundamental para el cumplimiento de las líneas programáticas fundamentales,. Para esto contamos con la buena voluntad de todos los fieles, con algunas orientaciones programáticas, siempre en el sentido de alimentar la conciencia de la pertenencia eclesial y fortalecer el carácter misionero de nuestra vida apostólica, el cual nos ayudará a consolidar la organización pastoral de la diócesis y de las parroquias –precisamente en clave misionera- para impulsar la misión continental a la que nos llamó el Documento de Aparecida, y continuar trabajando la pastoral familiar para suscitar ciudadanos dispuestos a vivir su compromiso en la Iglesia y el mundo. Nuevas paroquias con sus instalaciones pastorales, pero sobre todo con toda una formación previa como “comunidad de comunidades”, nuevas capillas con su infrastructura, gestos de misión, en especial juveniles, un fortalecimiento de la caridad institucionalizada, nos han ayudado a renovarnos y fortalecernos como Iglesia y su Misterio.
Como es obvio, todo esto sólo es posible con la colaboración de todo el presbiterio, la ayuda de los diáconos, la riqueza de las comunidades consagradas con sus carismas, y la participación activa de todos los fieles laicos. De tal suerte, la Buena Noticia podrá incidir en la sociedad y en la cultura de este tiempo y de cada grupo humano. En el contexto de la Iglesia en la Argentina, el propósito del Plan coincide con Navega mar adentro, en cuanto actualización de las Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización, el cual habrá de orientar una nueva etapa en la evangelización de la Argentina mediante una acción pastoral más orgánica, renovada y eficaz, procurando que todo miembro del Pueblo de Dios, toda comunidad cristiana, todo decanato, toda parroquia, asociación o movimiento, se inserten activamente en la pastoral orgánica de la diócesis.
Invitamos a los lectores a revisar el Plan Pastoral en la perspectiva que específicamente asume, es decir, dentro de la «Caridad Pastoral» de la Iglesia, y de cómo nos hacemos eco de todo lo que en nuestra diócesis ha venido realizándose, con sus alzas y sus bajas, pero siempre con el auxilio del Espíritu Santo, en el apartado llamado:
“El camino pastoral recorrido nos orienta y nos allana el camino por recorrer”

El grupo juvenil misionero de la catedral de Santa Florentina en Campana realiza la misión en Pilar

enero 12, 2012

ésta noticia puede leerse también en: http://padrenuestro.net/

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Desde el lunes 2 de enero hasta el domingo 8 de dicho mes, 75 jóvenes misioneros, de entre los grupos de jóvenes menores, jóvenes mayores, a los que acompañaron padres y madres de familia de la parroquia Catedral Santa Florentina de Campana, y de otras parroquias, llevaron a cabo una Misión evangelizadora bajo el lema “Por Cristo, con Él y en Él” en los barrios Carabassa, Manantiales, Los Grillos, San Jorge y Pilar Viejo, pertenecientes a la Parroquia Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís, en el partido de Pilar Pilar. A dichos misioneros se unieron 10 de la parroquia, recientemente creada. Nuestro Obispo nos había dicho en su Carta pastoral en el XXXV Aniversario de nuestra diócesis de Zárate-Campana, el día de la Transfiguración del Señor de 2011, que “La Misión continental tuvo inicio en nuestra diócesis el 9 de mayo de 2009, día en que hemos celebrado las fiestas patronales diocesanas (…) y, como acontecimiento profundamente marcante, la consagración de la diócesis al Sagrado Corazón de Jesús, irradiante de Amor y de Misión. Nos encontramos muy contentos de la asunción convencida y profunda del espíritu de la misión en los corazones de los sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos, religiosas, seminaristas, y laicado”.
Durante esos días de evangelización y misión en los barrios de la parroquia de Ntra. Sra. de la Paz y San Francisco de Asís, los jóvenes misioneros estuvieron acompañados por el Padre Hugo Lovatto, párroco de la Catedral Santa Florentina, el Padre Gabriel Micheli, párroco de la Parroquia Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís, los seminaristas Jonatan Sfardini, Gustavo Parodi y Joaquin Mazzeo. El alojamiento fue brindado por las instalaciones de la Escuela N°3 del barrio de Carabassa, donde una de las aulas fue transformada en oratorio. Monseñor Oscar Sarlinga se hizo presente en algunos días de la misión, para compartir diversos momentos y celebrar la misa de la Epifanía, y también la del Bautismo del Señor (en la que efectivamente se celebraron bautismos) y también Mons. Santiago Herrera, Rector del Seminario. También visitó al grupo misionero el Padre Lucas Martínez, de la iglesia catedral.
El primer día, el grupo misionero tuvo un retiro de silencio, donde pudieron  tener un encuentro personal con el Señor, reflexionar sobre el llamado de Jesucristo a estar con Él y llevarlo a los demás, en el gozo de evangelizar. Al iniciar cada día, se realizaba Adoración Eucarística y el rezo de Laudes, uno de los momentos fundamentales de la misión, en donde los misioneros pedían a Nuestro Señor el poder ser dóciles instrumentos en sus manos.
Luego del desayuno, los jóvenes visitaban las casas de familia del barrio, llevando la Buena Nueva a través de diálogos, oraciones y canciones que realizaban junto con las familias misionadas. Informaban acerca de las actividades la Parroquia de jurisdicción, erigida hace menos de un año por nuestro Obispo Oscar, sobre la posibilidad de recibir los sacramentos y las actividades que iban a efectuarse durante la semana misional.
Por las características de los barrios, los primeros días se efectuaba la visita misional por la tarde también, y a partir del miércoles un grupo de misioneros empezó a trabajar con los niños de la zona, a los cuales, a través de dinámicas y juegos se les ensañaba la  catequesis. Otro grupo se dedicó a los jóvenes, con quienes se pudo llevar a Cristo a través de pláticas, encuentros y meriendas, con una respuesta de ellos muy positiva, e incluso enriquecedora tanto para los misionados como para los misioneros. A partir del jueves, empezó la actividad con los adultos oportunidad en la cual los misioneros pudieron enseñar y profundizar conocimientos sobre los sacramentos, acercarse a la Palabra a través de Lectio Divina, dar pláticas pre-bautismales y ayudar a que todos puedan encontrar un lugar dentro de la Parroquia en tanto “Casa y Escuela de comunión”.
Diariamente, se celebraba la Santa Misa por distintas intenciones y todos los misioneros rezaban el Santo Rosario. Al finalizar cada día, se rezaba Completas agradeciéndole a Dios y a la Santísima Virgen María por el día de misión.
El día sábado, el grupo misionero junto a la comunidad compartimos un festival, en donde hubo canciones populares y católicas, bailes folclóricos, show de prestidigitación y sobre todo una actuación de un grupo de los misioneros que invitaba a vivir en la gracia y la compañía de Cristo, a la reflexión de estar siempre cerca de Jesús, ya que no hay mayor felicidad que vivir “por Cristo, con Él y en Él”.
Con ocasión de la primera de las visitas del Obispo los jóvenes pudieron compartir con él y los sacerdotes la celebración de la Santa Misa y a continuación, ya en la Escuela, un muy grato momento en donde los jóvenes misioneros expresaron sus testimonios y  experiencias misioneras y de vida cristiana. En la misa del día del Bautismo del Señor se tuvo celebración del sacramento del Bautismo de niños de familias de los barrios misionados.
La comunidad de la Catedral recibió gratamente esta nueva experiencia misional, escuchó el testimonio de los jóvenes, al igual que los televidentes del canal de Pilar y los oyentes de la radio FM Santa María quienes hicieron varios reportajes durante los días de misión.
Completamente felices de haber compartido esta semana muy cerca de Jesús y agradecidos por el acompañamiento espiritual a las comunidades de la Parroquia Catedral, Parroquia Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís, los demás grupos misioneros de la Diócesis y nuestro Obispo. El cura párroco, P. Gabriel Micheli, se ocupó con mucha dedicación del gesto misional realizado en su parroquia, así como los miembros activos de esa comunidad (que posee dos templos, la sede parroquial, San Francisco, y la iglesia de Nuestra Señora de la Paz).
De entre las cinco (5) nuevas parroquias que ha erigido nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga desde el año 2006, cuatro (4) de ellas se encuentran en el partido de Pilar, a saber: San Luis Gonzaga (Manzanares-Fátima), San Manuel Mártir (La Lonja), Nuestra Señora de Luján y San José Obrero (Zelaya) y ahora, como se ha dicho, “Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís”, que abarca toda la franja poblacional del barrio “Carabasa” y su entorno (incluyendo el histórico “Pilar viejo”), así como la zona conocida como “Estancias del Pilar”. El nuevo cura párroco, Pbro. Gabriel Micheli, será presentado el día sábado 19 de febrero, a las 20, en Nuestra Señora de la Paz, y tomará posesión canónica el día domingo 20, a las 10 de la mañana, en San Francisco de Asís.
OTORGO a la nueva parroquia el territorio delimitado al Norte con Calle Tres Arroyos, antigua Ruta 8 y calle Mercedes; al Este con la ruta 34; al Sur con el Partido de Luján y al Oeste con el Río Luján. ESTABLEZCO que la sede parroquial sea la iglesia San Francisco de Asís, cita en Av. San Jorge esquina Los Paraísos; Barrio San Jorge, Pilar y de modo supletorio la iglesia de Nuestra Señora de la Paz, en la zona conocida como “Estancias del Pilar” cuyos títulos legítimamente se poseen.
La otra parroquia que erigió fue “Nuestra Señora de Luján y los Santos Apóstoles Pedro y Pablo”, en la ciudad de Campana, así como también restableció “San Juan de la Cruz” en Escobar. Por cierto que las parroquias con su jurisdicción son fruto de toda una labor pastoral previa, el trabajo apostólico con comunidades de católicos, un acrecentamiento de la evangelizción, o una “nueva evangelización” en el sentido como lo entiende la Iglesia, y asimismo el proveer a contar con los elementos esenciales de una parroquia, una porción del Pueblo de Dios, templo, salones pastorales y de atención de los fieles (tales como sede de Cáritas, salones de catequesis, entre otros; esto es, la “infraestructura pastoral”) y asimismo el dotar a la nueva parroquia de un “pastor propio”, el cura párroco, del cual es ideal que se trate de un sacerdote con experiencia pastoral previa, apto para pastorear o apacentar al pueblo fiel que se le confía, laicos y laicas que tienen ellos mismos la misión de evangelizar, de estar en el mundo como fermento evangelizador y humanizador.El próximo sábado 19 a las 20, en la iglesia de Nuestra Señora de la Paz (Estancias del Pilar) y el domingo 20, a las 10, en la iglesia de San Francisco de Asís del barrio San Jorge (donde tomará posesión el nuevo cura párroco) quedarán inauguradas dos nuevas parroquias dependientes de la Diócesis de Zárate-Campana. Los actos de inauguración contarán con la presencia del obispo Oscar Sarlinga y también fueron invitadas las autoridades municipales. Luego de dos años de preparación de la comunidad, así como de la terminación del templo, la construcción de la casa parroquial y de los salones pastorales y la reafirmación de los títulos de propiedad, Sarlinga ha priorizado la creación de parroquias en las zonas más pobladas y que experimentaron un crecimiento poblacional mayor en los últimos años, así como ha primado el criterio de la atención pastoral. Entre las cinco nuevas parroquias que ha erigido el obispo desde el año 2006, cuatro de ellas se encuentran en el Partido de Pilar, a saber: San Luis Gonzaga (Manzanares-Fátima), San Manuel Mártir (La Lonja), Nuestra Señora de Luján y San José Obrero (Zelaya) y ahora, como se ha dicho, “Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís”, que abarca toda la franja poblacional de los barrios Carabassa, San Jorge y su entorno (incluyendo el histórico Pilar viejo), así como la zona de Estancias del Pilar. El nuevo cura párroco, Gabriel Micheli, será presentado el día sábado 19 de febrero, a las 20, en Nuestra Señora de la Paz, y tomará posesión canónica el día domingo 20, a las 10 de la mañana, en San Francisco de Asís.
Visita El Obispo de Zárate-Campana, Oscar Sarlinga, visitó nuevamente, luego de haberlo hecho en 2009 y 2010, el centro de promoción humana integral llamado “Nuestra Señora de Lourdes”, llevado por la hermana Laurentina Bussano y la asociación que lleva el mismo nombre mencionado de la advocación de la Virgen, ubicado en el barrio Santa Brígida de la localidad de luis Lagomarsino. En ese lugar se ofrece catequesis, apoyo alimentario a los niños de familias más carenciadas y también el apoyo escolar en sus estudios de la escuela primaria.
Primeras fiestas patronales de San Francisco de Asís en Pilar La recientemente creada parroquia de Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís, en Pilar, con sede en la iglesia de San Francisco, del barrio “Carabasa” de la citada ciudad, celebró por primera vez sus fiestas patronales, presididas por el obispo Mons. Oscar Sarlinga y concelebradas por el cura párroco, P. Gabriel Micheli, el vicario general, Mons. Galuppo, el delegado de las misiones, Mons. Marcelo Monteagudo y el Pbro. Rodrigo Domínguez, en la solemnidad trasladada del seráfico Santo, el día domingo 9 de octubre. Participaron de las ceremonias el Intendente Municipal, distintos concejales y diversos representantes de instituciones de la ciudad.
Con oportunidad de las primeras fiestas patronales, fueron confirmados 21 jóvenes, los primeros de la parroquia, y se lanzó la misión parroquial, con los trípticos alusivos bendecidos por el obispo. Una reliquia insigne y autenticada de San Francisco de Asís, que había sido donada por el obispo el día de la puesta en posesión del primer párroco fue colocada de modo visible en la iglesia y asimismo, en el frente del templo, una efigie del hoy Beato Juan Pablo II, que Mons. Sarlinga había recibido en el Santuario de la Divina Misericordia, en las cercanías de Cracovia, en Polonia, y que también donó a la nueva parroquia. En el ofertorio una familia del lugar donó una muy antigua imagen de la Virgen de Luján, del siglo XIX. En su homilía el obispo Mons. Oscar Sarlinga pidió a los fieles renovar el sentido de la misionariedad, siguiendo la nueva evangelización a que nos han llamado el Beato Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI, “tanto con gestos concretos de misión” –dijo- “como sobre todo con espíritu misionero y dimensión misionera de toda la pastoral”. En su homilía, luego de brindar algunos trazos de la vida de San Francisco de Asís, pidió que viviéramos en el corazón el espíritu que lo animó en su célebre “oración” (la oración de San Francisco de Asís) y en especial cuando rogamos: “donde haya odio, ponga yo amor, donde haya ofensa, ponga yo perdón, donde haya discordia, pongamos unión, donde haya error, pongamos la verdad”. Dijo que la intercesión de San Francisco de Asís nos traerá la paz de Cristo, que es “tranquilidad en el orden” como la llamaba San Agustín, sobre todo en el interior, aunque los ámbitos en que nos toca actuar a veces puedan ser adversos. Recordó también cómo tuvo que luchar el rey David para lograr la paz en su reino, poniendo primero paz en su corazón, y a ese respecto exhortó a leer y meditar el Ier. Libro de las Crónicas, capítulo 12. La jurisdicción parroquial abarca distintas aglomeraciones y urbanizaciones y posee una población actual de unos 8.000 habitantes, aunque se encuentra en franca expansión. La iglesia de San Francisco de Asís es la sede, en el corazón del barrio atravesado por la ruta provincial y en los alrededores de una de las urbanizaciones se encuentra la también recientemente inaugurada iglesia de Nuestra Señora de la Paz. Luego de una fructífera novena, de la que participaron fieles de todos los ámbitos de la parroquia, y en la que predicaron numerosos sacerdotes, el día domingo a las 10.30 se concentraron los fieles en la rotonda de ingreso a la ruta y desde allí partió la procesión con la imagen de San Francisco de Asís, junto con todos los jóvenes de confirmación, sus catequistas, representantes de escuelas de la zona, grupos gauchescos y representación de otras instituciones. El coro parroquial tomó parte en todos los momentos de la celebración, y asimismo el nutrido grupo de catequistas y el grupo misionero, el cual, recién naciente, ya ha asumido la “misión parroquial” intensiva, casa por casa, lo cual se hizo por última vez cuando la gran misión en Pilar en 1983, pero en tiempos en que esa zona era conformada por unos campos con algunas casas y un camino. Al término de la misa hubo un ágape y también en la vera de los terrenos aledaños se realizó una feria artesanal alusiva. La nueva parroquia se ha integrado bien en el conjunto del partido de Pilar. De hecho, de entre las seis nuevas parroquias que en los últimos años se han erigido, cuatro (4) de ellas se encuentran en dicha circunscripción. De entre las parroquias creadas en el partido de Pilar contamos: San Luis Gonzaga (Manzanares-Fátima), San Manuel Mártir (La Lonja), Nuestra Señora de Luján y San José Obrero (Zelaya) y Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís. Esta última abarca toda la franja poblacional del barrio “Carabasa” y su entorno (incluyendo el histórico “Pilar viejo”), así como la zona conocida como “Estancias del Pilar”, todas esas zonas desmembradas de la iglesia matriz, Nuestra Señora del Pilar (con su histórico templo). Todas estas constituyen realidades pastorales que conllevan un desafío, evangelizador puesto que enteras zonas populares, afectadas por la pobreza, conviven con nuevas urbanizaciones.
Nació en Nápoles, Italia, el 20 de mayo de 1927, aunque su nacionalidad es argentina, ya que su padre se desempeñaba como cónsul argentino en Nápoles; ordenado sacerdote en la Congregación de los Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de María el 1 de agosto de 1954; elegido obispo de Zárate-Campana el 21 de abril de 1976 por Pablo VI; ordenado obispo el 4 de julio de 1976, por Mons. Pío Laghi, nuncio apostólico (co-consagrantes Mons. Ramón José Castellano, arzobispo de Córdoba y Mons. José María Márquez Bernal CMF, obispo prelado de Humahuaca); tomó posesión e inició su ministerio pastoral como primer obispo de Zárate-Campana el 4 de julio de 1976; renunció por razones de salud el 18 de diciembre de 1991.
http://padrenuestro.net/carta-pastoral-de-mons-oscar-sarlinga-en-el-xxxv-aniversario-de-nuestra-diocesis-de-zarate-campana-en-la-transfiguracion-del-senor/
Carta pastoral de Mons. Oscar Sarlinga en el XXXV Aniversario de nuestra diócesis de Zárate-Campana, en la Transfiguración del Señor
III Peregrinar del Pueblo de Dios en nuestra diócesis; no nos cansemos de peregrinar a la Casa del Padre No quisiera abundar en datos; una carta del Obispo no es un tratado de historia ni de teología pastoral. Recordemos, hagamos “memoria” (como el Pueblo de Israel) de los acontecimientos fundantes. Nuestro primer Obispo diocesano, el llorado Mons. Alfredo Mario Espósito Castro, claretiano, desarrolló su misión como sucesor de los Apóstoles, en razón de la consagración episcopal y mediante la comunión jerárquica, signado en particular por el sufrimiento y la enfermedad; así, unido a la Cruz, fue “principio visible y el garante de la unidad de su Iglesia particular” . La fecha de su consagración episcopal (4 de julio) generó la costumbre que durante años se celebrara “el aniversario de la diócesis” más que el día de su creación por parte del Pontífice (el 21 de abril), en el día de la consagración del primer Obispo y su toma de posesión (por parte del entonces Nuncio Apostólico, Mons. Pío Laghi). Me parece bien, salvo mejor y autorizada opinión, continuar con esta costumbre del 4 de julio; sólo este año nos hemos tomado la licencia de hacerlo en agosto, por la consagración e inauguración de la segunda catedral de la diócesis. Mons. Alfredo Esposito Castro fue fundador del Seminario “San Pedro y San Pablo”, y dimitió en 1991 a la cura pastoral de la diócesis por razones serias de salud; luego de diversos destinos, fue acogido en la clínica San Camilo, donde fue cuidado y atendido amorosamente y allí falleció el 1ro. de enero de 2010, habiendo sido celebrada la misa de cuerpo presente en la iglesia catedral de Santa Florentina el día 2, y allí, en la renovada iglesia criptal de Santa Florentina y sus hermanos Obispos Padres de la Iglesia Hispana, en el área tumbal que se creara a tales efectos, espera la resurrección de los muertos, junto al altar del Sagrado Corazón de Jesús. Su báculo, la mitra de su consagración y una fotografía se hallan en un cofre vidriado sobre su tumba, como perpetuo recuerdo para la piedad de los fieles.
Les pido también recordemos en la oración el día 1ro. de enero a nuestro primer Obispo, Mons. Alfredo Esposito Castro, quien hace exactamente dos años partió a la Casa del Padre.
http://escobarlarevistaylacomunidad.blogspot.com/2012/01/en-memoria-del-padre-tomas-gutierrez.html
Durante el fin de semana se celebrará una misa en Belén de Escobar en memoria del Padre Tomás Gutiérrez, al cumplirse un nuevo aniversario de su muerte. Será en la Capilla Madre de los Dolores, en Mitre y Cuyo, barrio Phillips.
Este recordado padre, un símbolo para los escobarenses, falleció el 8 de enero de 2007. En esa época, el sacerdote era parte de la Medalla Milagrosa. Tras su muerte, se creó el Centro comunitario que lleva su nombre. Tenía 84 años al momento de fallecer, tiempo después de cumplir 60 años de ordenación, obtenida en la Basílica de Luján. Obtuvo además una licenciatura en Filosofía en la Universidad de Roma y un doctorado en Suiza. En 1997 fue nombrado “Ciudadano Ilustre” de Escobar.

Mensaje por el Nuevo Año de Mons. Oscar Sarlinga

enero 1, 2012

La Madre de Dios nos introduce en el Año 2012

Hermanos, hermanas, en esta solemnidad de María Madre de Dios y a la vez flamante comienzo de un Nuevo Año en medio de nuestros transcurrientes tiempos, auguro, deseo, felicidad y paz para todos ustedes, sus queridas familias, las parroquias y comunidades todas. Nos dé Dios un Año Nuevo signado por el Amor de Cristo, por la esperanza que no defrauda, y por la fe. Ese Amor lo auguro también y sinceramente para quienes no comparten nuestra fe, no nos conocen, o tal vez no nos quieren tanto.
Los cristianos, renovémonos en la Gracia. Acojamos cada día de nuevo el don de la regocijante fe, como la de María Santísima, que fue proclamada bienaventurada por su prima Isabel, “por haber creído en el cumplimientode lo que el Señor le ha dicho” (Lc 1,45). Y que  a nosotros, creyentes, se aplique la bienaventuranza proferida por Jesús, siendo bienaventurados, por creer “aún sin haber visto” (Cf Jn 20,19), incluso en medio de pruebas y dificultades, que no nos van a faltar, pero que no nos vencerán, con la ayuda divina.
Que nuestra comunidad diocesana, se convierta cada vez más en semejante imagen de la primera comunidad de los creyentes, la cual, unida a María la Madre de Dios, no tuvo necesidad de ver “físicamente” para creer en el Poder del Resucitado (Cf Jn 4,48), porque ese Poder obraba en ellos.
Crezca en nuestro interior la visión espiritual del moviente y confortante signo, que lo es a la vez de María y de la Iglesia: “Un gran signo apareció en el cielo: una Mujer revestida de sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Ap 12,1). Es el “Signum Magnum” que proseguirá a reflorecer, incluso sin verse ostensible, en nuestro mundo de hoy, aunque quizá no sin algo de dolor; sólo Dios sabe cómo, nosotros vivamos en el realismo de la esperanza.
Y que dicho signo, profundamente enraizado en nuestro espíritu, lejos de quedar fijado en una intimista impresión, nos mueva a trabajar por la Paz de Dios, y la solidaridad realizada y transformadora de nuestros ambientes de vida, en esta Jornada Mundial de la Paz a que nos invita el Papa Benedicto XVI.
En nuestra diócesis iniciamos el año con las celebraciones y con las “Misiones juveniles”, que se sucederán durante todo el verano. Los jóvenes creyentes nos ayudan a rejuvenecer. Quiera Dios hacernos rejuvenecer día a día en el Espíritu, y también, cada día, “nacer de nuevo”. Les pido también recordemos en la oración el día 1ro. de enero a nuestro primer Obispo, Mons. Alfredo Esposito Castro, quien hace exactamente dos años partió a la Casa del Padre.
¡Feliz y sereno 2012!. Con un corazón que los abrazo a todos y todas, en el Señor de todos, implorando protección de la Virgen Madre.

+Oscar Sarlinga

Anuncio del Año Jubilar del quincuagésimo aniversario de la parroquia de Presidente Derqui (Pilar) con oportunidad de las multitudinarias confirmaciones

diciembre 17, 2011

la noticia puede leerse también en: Padrenuestro.net

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El día domingo 11 ppdo. El Obispo de Zárate-Campana, Mons. Oscar Sarlinga junto con el cura párroco de San Antonio de Padua de Presidente Derqui y decano de Pilar, Pbro. Oscar Iglesias anunciaron el inicio del año jubilar que culminará en junio de 2012 para el quincuagésimo aniversario de la parroquia, precisamente en las fiestas de San Antonio de Padua, su patrono.

El año jubilar incluye gestos especiales de misión, inicio de lugares de culto y de promoción social en lugares de recentísima población o asentamientos en esa populosa zona del partido (tal como el muy reciente barrio “La Escondida” por ejemplo) y promoción de la evangelización en las distintas localidades y barriadas de esa zona del partido de Pilar, que según cálculos municipales supera los 80.000 habitantes, y contiene en sí barriadas que forman como mini-regiones, tales como el barrio Monterrey (de fuerte inmigración paraguaya, con su vicaría de Nuestra Señora de Caacupé, a cargo del Padre Dino Baldán, en la que se calculan 32.000 habitantes, y donde trabajan apostólicamente los Padres de los Misioneros de San Juan, las Hnas. del Niño Jesús y la asociación de los Apóstoles de la Palabra).

Es una zona de contrastes, `pero llena de potencialidades, donde el anuncio del año jubilar quiso dar nuevo impulso a la “nueva evangelización” con gestos y actitudes concretas, y a la vez con la dimensión misionera de toda la pastoral, también en lo que se refiere a la celebración de los sacramentos. En el caso, ese día domingo, fueron confirmados 310 jóvenes y adultos de las distintas comunidades barriales y también del colegio de las Hnas. de Santa Ana, presentes en Pte. Derqui desde hace muchos años. Concelebraron con el Obispo Mons. Sarlinga el cura párroco mencionado, Pbro. Oscar Iglesias, junto con Mons. Edgardo Galuppo, vicario general, y el P. Emo, colaborador externo de la parroquia.

El Obispo explicó el sentido del Adviento, del sacramento d ella confirmación como plenitud, a la vez sello y envío, y se refirió a la relación esencial entre evangelización y promoción humana integral. Sobre la revalorización de la función de los sacramentos en la evangelización, mencionó lo expresado en el Plan Pastoral diocesano, que dice que, tal como fue explicado en Evangelii nuntiandi, en todo el Magisterio posterior, y en Navega Mar adentro: “(…) la evangelización no se agota con la predicación y la enseñanza de una doctrina. Porque aquella debe conducir a la vida: a la vida natural a la que da un sentido nuevo (…); a la vida sobrenatural, que (…) encuentra su expresión viva en los siete sacramentos y en la admirable fecundidad de gracia y santidad que contienen”. Esto es así, dijo, porque, en efecto, la evangelización despliega de este modo toda su riqueza cuando realiza la unión más íntima, o mejor, una intercomunicación jamás interrumpida, entre la Palabra y los sacramentos. Porque es equívoco y nocivo el oponerla evangelización a la sacramentalización. Lo que hay que evitar es el «sacramentalismo».
Es seguro que si los sacramentos se administran sin darles un sólido apoyo de catequesis sacramental y de catequesis global, se acabaría por quitarles gran parte de su eficacia: “(…) la finalidad de la evangelización es precisamente la de educar en la fe, de tal manera, que conduzca a cada cristiano a vivir -y no a recibir de modo pasivo o apático- los sacramentos como verdaderos sacramentos de la fe”. Y la fe ha de llevarnos “a una vida conforme a la fe”, tal como lo afirma el Papa Benedicto XVI en su motu proprio “Porta fidei”, documento papal que Mons. Oscar Sarlinga presentó a los fieles en esa ocasión.

La Inmaculada Concepción de María fue honrada por miles de fieles en Campana

diciembre 9, 2011

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La diócesis de Zárate-Campana está bajo el patronazgo de la Inmaculada, siendo la imagen de Nuestra Señora de Luján (título patronal de la diócesis), una “humilde imagen de la Pura y Limpia Concepción” que quiso quedarse (…) para manifestar su maternal protección sobre el pueblo argentino” como reza el prefacio de su misa ritual. Por la tarde, ya antes de las 19 había una gran congregación de gente junto a la plaza Eduardo Costa.
Las campanas del carillón de Santa Florentina anunciaban la buena nueva y convocaban a la procesión, de la que participaron todos los niños que hicieron su “segunda comunión solemne” y consagración a la Virgen, de distintos colegios de la ciudad, entre los cuales principalmente el Santo Tomás de Aquino, el Padre Aníbal María di Francia y el  San Roque. Todos fueron acompañados por sus padres, familiares, amigos. Participaron las autoridades municipales, entre las cuales la Sra. Intendente, Doña Stella Maris Giroldi, y la manifestación de fe y devoción fue presidida por el Obispo Mons. Sarlinga, acompañado por el vicario general, Mons. Edgardo Galuppo, los párrocos de la ciudad, Pbro. Hugo Lovatto, R.P. Giovanni Guarino, P. Joaquín Ocampo, dj. Mons. Marcelo Monteagudo, delegado para las misiones, el Pbro. Pablo Iriarte y el Pbro. Lucas Martínez.  El coro de jóvenes de la iglesia catedral alegró en todo momento la procesión, ritmada por meditaciones en las esquinas de la amplia y renovada plaza de la ciudad, que abarca cuatro manzanas.
Todas las parroquias del centro de la ciudad colaboraron con la organización del acontecimiento, y el Obispo y el clero se ubicaron en el atrio del complejo catedralicio, así como las autoridades. Con el Obispo concelebraron los sacerdotes mencionados y estuvieron también presentes el diácono Dib y los candidatos al diaconado permanente, acólitos Bruno y Pandiani, así como seminaristas del Seminario “San Pedro y San Pablo”. El Obispo Mons. Sarlinga se refirió al misterio de la Inmaculada Concepción, a su misión de darnos al Salvador del Mundo, a la inmensa alegría de vivir ya en la certeza de la eternidad bienaventurada que el Señor nos tiene preparada y a la necesidad de colaborar en esta tierra, con la preeminencia de la Gracia divina, la civilización del Amor, un humanismo cristiano integral y solidario, signado por la presencia de la Virgen. Aludió a la colaboración en la sociedad civil según el principio de la Gaudium et spes, “mutua autonomía y sana colaboración” y asimismo exhortó a profundizar en los discursos de Benedicto XVI acerca de la “sana laicidad”. Luego citó a la carta apostólica “Signum Magnum” de Pablo VI, del año 1967, donde pone a la vez como imagen de “María” y de “la Iglesia” a “la Mujer revestida de Sol, con la luna bajo sus pies” del Ap. 12.1ss y dijo que “esa Mujer revestida de Sol” es la imagen de la humanidad renovada por la Gracia, y en un sentido “toda la humanidad en la medida en que está “llamada” a ser la Iglesia. Exhortó a profundizar en la Sagrada Escritura, y a los niños les dijo que se aferraran muy fuerte a la Palabra de Dios, a la eucaristía y a la devoción a la Virgen, todo ello alimentado por la oración, a comenzar por el Padrenuestro, que es la oración que Jesús nos enseñó”.
Al término de la celebración eucarística, el Obispo, la Sra. Intendenta y las autoridades se desplazaron hacia la plaza E. Costa, acompañados de gran cantidad de gente que se había congregado, para la bendición del gran árbol de Navidad emplazado y que al término de la bendición, realizada por el obispo, fue enteramente iluminado. Siguió un espectáculo de cantos de tenores (a comenzar por el Ave María) en la explanada del palacio municipal, y luego la congregación de numerosísimos niños en torno del personaje de “Papá Noel”, en preparación a la cercana Navidad. El cololario de celebración cívica en el día de la Inmaculada Concepción fue un digno broche de oro en honor de nuestra Madre la Virgen María.

Con una multitud se tuvo la celebración de la Medalla Milagrosa en Belén de Escobar

noviembre 28, 2011

Dióc. Zárate-Campana

BELÉN DE ESCOBAR Multitudinarias celebraciones de la Medalla Milagrosa

Templo de la Medalla Milagrosa en Escobar

El domingo 27 de noviembre se celebró por la mañana la festividad de la Medalla Milagrosa, con la iglesia repleta de fieles, entre los cuales muchas familias y niños. Concurrió a las celebraciones el Obispo diocesano Mons. Oscar Sarlinga, quien, previa procesión realizada por la comunidad católica presente, presidió la eucaristía de las 10.30, acompañado por el Rev. Padre visitador provincial, Juan Carlos Gatti, el vicario general, Mons. Edgardo Galuppo, y los Padres José Luis Defina y Carlos Javier González, de la Congregación de la Misión. La Casa religiosa de la Congregación, de presencia muy antigua en la actual diócesis de Zárate-Campana, se encuentra en Belén de Escobar, en calle Los Lazaristas 893, en predio del gran colegio “San Vicente de Paúl” y el espacioso templo, de hechura moderna de los años ’70, al lado del colegio. El templo cuenta con una hermosa imagen de la Virgen en la advocación de la Medalla Milagrosa hecha en azulejos. La novena preparatoria, desde el viernes 18 hasta el sábado 26, comprendió rosario de la aurora, rezo del Santo Rosario y Santa Misa, cada uno de los días, y el sábado 26 se tuvo a las 18 la adoración y bendición con el Santísimo, luego el Santo Rosario, y luego de este la comunidad presente participó del espectáculo del cantautor Fernando Moser, con los temas de su último CD “Queremos alabarte”.
El obispo comenzó su homilía introduciendo el tiempo de Adviento, “advenimiento o llegada de Jesucristo a nuestras vidas, en un tiempo litúrgico que expresa la gracia viviente que el Espíritu Santo confiere” –dijo- y explicó el sentido de “estar prevenidos”, del Evangelio del día. Luego hizo mención a la pena en el corazón por la ausencia del P. Rafael Carli, quien partiera a la Casa del Padre el viernes 25, pero a la vez mencionó que, ante la partida de un sacerdote tan querido, no vio en el rostro de ningún fiel amargura o desolación, sino esperanza, alegría y fe en la vida eterna. Dijo el Obispo que el P. Carli murió mientras estaba rezando el rosario, y que era un sacerdote para quien, con espíritu de fe, “podríamos decir, creía cordial y produndamente en Cristo y la Iglesia, pues no hay Iglesia sin Cristo y tampoco hay Cristo sin Iglesia, que es su Cuerpo Místico y su Pueblo en camino a la Pascua Eterna, y esto con la devoción que lo distinguía a la Santísima Virgen, que es Madre de Dios y Madre de la Iglesia”. Luego de hacer una serie de consideraciones sobre los frutos de la vida espiritual, a raíz de la imitación de Cristo en nuestra vida, y de hablar de los frutos del Espíritu Santo en nuestras familias y en nuestras comunidades, pidió en el adviento pusiéramos todo nuestro ser para derribar barreras de enemistad, para perdonar, para dejarnos hacer creaturas nuevas en el Señor, y que ofreciéramos en la intención de la misa a todos nuestros fieles difuntos, nuestras buenas intenciones y proyectos y todas nuestras necesidades y acciones de gracias. Explicó brevemente a continuación Mons. Sarlinga lo esencial del mensaje que la Virgen transmitió a Santa Catalina Labouré (“bastante poco conocido y poco leído”, dijo), y mencionó que de los cinco puntos principales que podrían resumirse, cuatro se han cumplido y uno no se ha manifestado con tanta evidencia todavía, al menos en plenitud, pero reafirmó también que la oración, el ofrecimiento, la penitencia, la conversión, la alegría testimoniada, el amor ferviente a Jesús, puede iluminar la vida y la historia de los seres humanos, venciendo la oscuridad que tantas veces se cierne, cambiando incluso el curso de la historia si de verdad nos convertimos a Dios, y que lo que nos transmite sobre todo la Virgen es esa necesidad de acercarnos al Señor y a su Amor, pues Ella es Esposa del  Espíritu Santo, la creatura más excelsa donde el Espíritu mora con mayor plenitud, así como también toda la palabra de María, que significa toda su profecía, que se ve como concentrada en el “Magnificat”, y esta palabra es para nuestra salvación, y que en este sentido los cristianos tenemos que ponernos más a disposición para ser “luz y sal” para el mundo, a comenzar por la fe, la esperanza y la caridad, y esta última también en su dimensión social de la solidaridad, la realización del Evangelio del Amor.

Peregrinación del Pueblo de Dios a Luján

noviembre 7, 2011

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Con espíritu de fe, y alegría comunitaria se realizó la peregrinación a Luján. Autoridades viales de San Nicolás estimaron en 40.000 los peregrinos. En medio de un importante operativo para garantizar la seguridad de todos los peregrinos, miles de vecinos de Campana , Zárate y demás ciudades que coinciden con la circunscripción de la diócesis marcharon el sábado a partir de las 16, en esta 33º Peregrinación a Pie a Luján. Mons. Oscar Sarlinga se dirigió a Zárate, donde, el sábado a las 16 desde la plaza central, dirigió unas palabras a los peregrinantes allí congregados, y les dio su bendición. A las 18 el grupo concentrado en la plaza E. Costa de Campana fue despedido por Mons. Edgardo Galuppo, vicario general.

Esta madrugada, al cierre de esta edición, ya habían comenzado a llegar los primeros grupos de fieles, mientras se esperaba el grueso de la llegada de los grupos para después de las 5.30.
Desde las 6.00 estaba prevista la realización de la misa central a cargo de Monseñor Oscar Sarlinga.
A partir de las 02.30 del domingo 6 comenzaron a llegar los fieles peregrinos a Luján, donde fueron recibidos por los sacerdotes de la Basílica. El Obispo Mons. Sarlinga y numerosos sacerdotes estuvieron presentes desde las 03 de la madrugada de ese domingo para atender a los fieles en el sacramento de la reconciliación, es decir, para quienes se acercaron a confesarse, los cuales fueron en gran número, procedentes de las distintas ciudades. La Misa central fue presidida por Mons. Oscar Sarlinga y concelebrada por 20 sacerdotes de la diócesis, en tanto que numerosos otros permanecieron en los confesionarios para administrar la reconciliación.
Las instituciones intervinientes en la peregrinación, con la coordinación de la dirección de culto de la Provincia de Buenos Aires, fueron el ministerio de seguridad de la provincia de Buenos Aires, a través del Centro de Operaciones Policiales (COP) y las jefaturas departamentales y distritales de Zarate, Campana, Exaltación de la Cruz, Pilar, Mercedes-Luján, también el ministerio de salud de la provicia, la agencia vial de transporte de la provincia que por la resolución 49/2011  otorgaron el corte y restricción al tránsito de la ruta 6 y de todo el recorrido de la Peregrinación, la dirección  Políticas de Seguridad Vial, la ayuda de cruz roja, bomberos voluntarios y muy especialmente el municipio de Campana y Zárate, así como también Pilar y Exaltación de la Cruz.

Se llevó a cabo la 5ta. Misión Joven en Pilar y concluyó con la misa de clausura del 16 de octubre

octubre 18, 2011

Éste articulo puede leerse también en: http://padrenuestro.net/

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Culminó la Vta. Misión Joven diocesana (16 de octubre)
Tuvo lugar en Pilar (ejido urbano de la ciudad, en parroquia de Nuestra Señora del Pilar)
Como todos los años, la Misión Joven convocó una multitud de jóvenes misioneros, quienes vivieron la profunda alegría de evangelizar, al mismo tiempo que afianzaron su fe y compromiso con Cristo y la Iglesia, de acuerdo con las palabras del Beato Juan Pablo II: “la fe se fortalece dándola” (de la Redemptoris misio).
La logística organizacional, el laborioso y silencioso trabajo de la cocina y el encargo de la alimentación de los jóvenes, la organización de las visitas a las familias y las dinámicas de grupo, el equipo litúrgico y de música, estuvieron a cargo de la delegación de Pastoral de Juventud y de la parroquia anfitriona, Nuestra Señora del Pilar.
La Misión Joven es organizada por la pastoral de Juventud (a cargo del P. Hugo Lovatto con el secretariado diocesano) y con apoyo de la delegación de misiones, la puesta a disposición de la parroquia que pide la misión y toma a cargo su organización, y el acompañamiento continuo del Obispo y de los organismos pastorales diocesanos.
Este año fueron 527 los jóvenes participantes, entre los cerca de 500 inscriptos en la delegación de Juventud y los restantes “servidores” pertenecientes a la parroquia.   Durante la misión se tuvo visitas a las familias del lugar, evangelización y misión realizadas por los jóvenes, y algunos actos especiales, de carácter litúrgico, y animación misionera, así como estuvieron a disposición durante los días de misión los sacerdotes diocesanos que, numerosos (más de 20) acudieron para administrar el sacramento de la reconciliación.
Las parroquias del partido de Pilar prestaron una colaboración activa y muchos de los jóvenes misioneros eran provenientes de ellas, pero también de parroquias de Zárate, de Campana, de Baradero, de San Antonio de Areco, de Exaltación de la Cruz y de Escobar.
Durante la misión se tuvieron también algunos espectáculos, como el musical católico, a cargo del P. Poli, secundado por los jóvenes de la parroquia de Nuestra Señora de Pilar, procesión nocturna, y distintas dinámicas de grupo, que afianzaron a los jóvenes en su espíritu misionero.
En la misa de clausura, el domingo 16 de octubre, a las 11, concelebrada por 15 sacerdotes, con la asistencia de todos los seminaristas, fue presidida por Mons. Oscar Sarlinga y concelebrada por el cura párroco, Pbro. Jorge Ritacco, el vicario, Mons. Edgardo Galuppo, el Rector del Seminario, Mons. Santiago Herrera, el decano de Pilar, Pbro. Oscar Iglesias y otros sacerdotes del decanato y del resto de la diócesis.
En su homilía el Obispo destacó el espíritu misionero y esperanzador de los jóvenes, fruto de la presencia del Espíritu Santo, e hizo referencia al sentido de la misión, a la necesidad de ser “concordantes” (en el sentido de aportar concordia y unión de los corazones) y “esperanzados”, antes que “discordantes” y “quejosos”, porque con estas dos actitudes últimas, la Iglesia no hace misión. Agradeció a todos, autoridades presentes, a los laicos, especialmente a quienes tuvieron a cargo la logística de la misión (de la parroquia de Ntra. Sra. del Pilar), al colegio “Nuestra Señora del Pilar” que prestó toda su colaboración, y en especial a los jóvenes misioneros, quienes multitudinariamente participaron de la misa, junto con otros jóvenes y familias de la zona. También destacó el sentido de la “nueva evangelización”, a la expresión del Beato Juan Pablo II en la Redemptoris missio (“la fe se fortalece dándola”) y al anuncio que esa misma mañana había hecho el Papa Benedicto XVI acerca de la próxima convocación al “Año de la fe”.
A continuación ofrecemos algunos aspectos del Plan pastoral que se refieren a la Misión Joven.
La «Misión Joven» diocesana, se encuentra en el contexto de nuestra opción por la comunión y la misionariedad, que han quedado plasmados en nuestro «Plan Pastoral diocesano», el cual, en la INTRODUCCIÓN, I: «ORIENTACIÓN FUNDAMENTAL del PLAN» nos habla en primer lugar de la dimensión «discipular» a la que nos llama el Documento de Aparecida, a saber:
“En este sentido, dicho Documento de Aparecida nos lleva a ver en dicha pastoral orgánica una dimensión discipular: “Una dimensión constitutiva del acontecimiento cristiano es la pertenencia a una comunidad concreta, en la que podamos vivir una experiencia permanente de discipulado y comunión con los sucesores de los Apóstoles y con el Papa”.
La «conversión a Jesucristo» es fundamental para redescubrir el sentido de la misión; por esta causa sigue diciéndonos nuestro «Plan»:
“A los fines de asegurar la vitalidad de esta pastoral ordinaria y orgánica sobre todo hemos de retomar con energía el proceso de la reforma y conversión de nuestras parroquias, procurando su renovación en profundidad y en ámbito evangelizador, aprovechando la totalidad de sus potencialidades pastorales para llegar efectivamente a cuantos le están encomendados, asumiendo de modo decidido y convencido un «estado permanente de misión», en primer lugar dentro de su propio territorio”.
Por supuesto, tenemos una historia, y la vocación por la dimensión misionera de toda la pastoral hemos venido trabajándola en las distintas instancias de nuestra Iglesia local desde hace más de tres años. En nuestro «Plan Pastoral» (en el capítulo I: «EL CAMINO PASTORAL RECORRIDO NOS ORIENTA, Y NOS ALLANA EL CAMINO POR RECORRER»), en el n. 2, se nos brindan «Orientaciones programáticas efectivamente realizadas y re-asumidas en este Plan Pastoral», entre las cuales las siguientes:  -La Misión como una necesidad permanente y una actitud necesaria para la evangelización de nuestra diócesis. -El impulso de la Pastoral de Juventud y Pastoral Vocacional -El apoyo a los Movimientos eclesiales en la diócesis y a su integración en la Pastoral orgánica.  Asimismo, en el capítulo I, n. 7, cuando se habla de la profundización en la dimensión evangelizadora de toda la Pastoral, se nos recuerda a todos que “(…) el Proyecto pastoral debe profundizarse aún más al considerar el aspecto evangelizador, el objetivo de lograr una diócesis misionera. También en ese sentido, el «camino recorrido», o la misma realidad eclesial vivida, tiene mucho para proponernos.  Ya se había reflexionado sobre la necesidad de la misión entendida en primer lugar hacia dentro de la misma comunidad diocesana. Ése es el sentido del llamado “estado de misión”.  En el Mensaje que nos dirigió nuestro Obispo con motivo de la apertura del «Año Paulino Jubilar» nos decía nuestro Pastor:  “Este tiempo de gracia es ocasión propicia también para que reflexionemos en la relación esencial entre justicia y caridad, virtudes inseparables, tema al cual el Papa le ha dedicado una especial consideración en la segunda parte de su Encíclica «Deus Caritas est». No existe caridad sin justicia. Al mismo tiempo, el cristiano está llamado a buscar siempre la justicia, llevando dentro de sí el impulso superador que proviene del Amor, que supone la justicia y la trasciende. Reaprender a ser justos, a compartir, a crear condiciones de justicia y paz, implica abrir el corazón a Dios y a los hermanos. Que sea éste un tiempo en que podamos ver cómo la fe abre puertas extraordinarias al trabajo por un orden justo en la sociedad, a una «caridad social» rectamente entendida y aplicada, y en particular en lo referente a los fieles laicos, en la participación personal en la vida pública, cooperando con los demás ciudadanos” (Carta pastoral del Obispo con motivo del Año Paulino”)  Ahora entonces, fijémonos en la referencia concreta que hace el «Plan Pastoral diocesano» a las misiones juveniles (capítulo I, n. 7):  “La propuesta y puesta en práctica de las «misiones juveniles» llevadas a cabo en distintas ciudades y localidades de la diócesis por parte de grupos de jóvenes misioneros ha tenido una importancia clave en el conocimiento mutuo, en el amor por el sentido de la misión, y en la revitalización de comunidades católicas que hasta ahora habían sido visitadas más bien por otros grupos religiosos o incluso por sectas”.  Conjugando la Pastoral Litúrgica, con la de Juventud, con la Pastoral misionera, la vocacional y la caritativa institucional, fueron planificadas las misiones juveniles en el mismo lugar, ciudad o partido donde iban a ser celebradas las Fiestas Patronales diocesanas (en torno al 8 de mayo), día en que se viene llevando a cabo una entera «Jornada Pastoral», compuesta principalmente por la dimensión catequística, juvenil y caritativa”.  Todo un programa de vida y de vida misionera. Pongamos aquí nuestro corazón, para que tantos hermanos se encuentren con la Palabra de Jesucristo, con la Eucaristía, que se reconcilien con el Señor y con la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios, que se reconcilien con el Amor con el que Dios nos amó, y dén de ese Amor a los demás, para construir una sociedad nueva.

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